
El otro día encontré, por casualidad, otro motivo para asombrarme del absurdo que reina por doquier en estos tiempos que vivimos. Iba por la calle y el escaparate de una juguetería me hizo detenerme para observar, pasmada, los cochecitos de capota, las cunas, casitas de muñeca y demás... recuperando unos ojos de niña que, sólo de vez en cuando, recuerdo haber tenido. Y allí estaban ellos, en sus cajitas, con su precio bien visible para que no nos llamemos a engaño, que los buenos superan los 500 euracos: Los reborn. Esas réplicas casi exactas de bebés que, si no te fijas bien, dan el pego que no veas... Una vez, en la cola del súper, dos niñas llevaban uno en brazos. Debieron verme en la cara cómo la curiosidad por aquel extraño objeto me reconcomía por dentro y me ofrecieron tocarla e incluso cogerla en brazos. Mi sensación de grima también debió notarse en mi semblante. No sólo el tacto y la consistencia imitan bastante bien la carne humana, sino que además pesan más o menos lo que un retoño de su edad. Desde mi punto de vista es espeluznante. Esos ojitos inertes mirándote desde la sillita, tan fijamente... Demasiadas películas de miedo con muñecos como protagonistas, supongo. Reconozco que las de porcelana "perjudicadas" cual salidas de las secuelas de un tsunami siguen siendo estrella indiscutible de nuestras peores pesadillas, pero estos muñecos nuevos, tan realistas... no sé, yo creo que prometen en la industria cinematográfica del alarido. Os lo digo yo. Ya imagino la trama argumental. La misma realidad, que supera con creces la ficción, da muchas ideas. Y todo porque este "juguete" para muchas personas, al parecer, no es tal. Por lo visto hay mujeres solitarias que las utilizan a modo de terapia. Antes eran los gatos los que se utilizaban a modo de consuelo para la maternidad frustrada puesto que, a decir de los expertos, acariciar a un felino en nuestro regazo se asemeja bastante a acunar a un bebé. Al parecer estos muñecos vienen pisando fuerte y acabarán desplazando a los pobres mininos. Dentro de unos años el tópico de "la vieja de los gatos" será sustituido por la "de los reborn".
Puede sonar a broma, pero es que hay mujeres, dicen las malas lenguas, que los cuidan como a niños de carne y hueso, les hablan, los cambian de ropa según la hora del día, les tienen su cuarto y se gastan un pastizal en su vestuario. Y debe ser verdad, porque yo he visto por la calle a una señora con uno en su cochecito y os aseguro que no lo trataba como a un muñeco y no me pareció que fuera a recoger a su niña al cole con él, me temo que lo que pasa es que lo estaba paseando. Cuando la vi me quedé un tanto conmocionada porque no sabía de la existencia de esos "juguetes" hiperrealistas y como iba dormido me costó un rato tranquilizarme y comprobar que al niño no le pasaba nada, tan sólo que no era tal niño y por eso no respiraba.
Por casos patológicos como ese me parece que el tema puede ser un filón para pelis con trama fantasmagórica, truculenta o thrillers de corte psicológico. Ya veo la sinopsis en la carátula del dvd. "Donna, una joven maestra cuyo hijo acaba de desaparecer en extrañas circunstancias, recibe un misterioso paquete con un siniestro regalo... un reborn ensangrentado". Ya no sigo, que me embalo, y mi calenturienta imaginación no conoce límites. Por cierto, si veis alguna película con este argumento, no olvidéis decírmelo, para pedirme el Copyright, que está la cosita muy mala y no se pueden perder oportunidades de engordar a "la de Ubrique" (o sea, la cartera). Lo que quiero decir es que hasta esto se está deshumanizando. Me explico. ¿No sería mejor terapia ayudar a niños que realmente lo necesiten? Seguro que hay mil maneras de realizarse en el servicio a los demás y más productivas para los interesados y para la sociedad en general que alimentar el fetichismo montando numeritos con muñequitos de lujo vestidos de marca. Y luego se quejan de la Semana Santa. Por lo menos las cofradías hacen muchas obras de caridad, mantienen el patrimonio artístico y están proyectadas hacia los demás, amén de dar bastante dinero al país aunque sólo sea por el turismo que generan. ¿Cómo se critica eso y se comprende que un adulto trate a un pedazo de plástico (muy conseguido, por cierto, todo hay que decirlo) como a un ser humano? La verdad, salvando las distancias, yo le veo cierta similitud. Que no se ofenda nadie. Respeto el coleccionismo, comprendo los traumas y los problemas psicológicos, entiendo que los fabricantes de reborn también tienen que comer. Sólo quiero decir que de esto a tener robots que nos llamen "mami" -como en Inteligencia Artificial, de Spielberg- supliendo nuestras carencias afectivas sin las desventajas que conlleva la educación, con sus pataletas en la infancia y sus desencuentros en la adolescencia, hay sólo un paso. Qué grima...
Puede sonar a broma, pero es que hay mujeres, dicen las malas lenguas, que los cuidan como a niños de carne y hueso, les hablan, los cambian de ropa según la hora del día, les tienen su cuarto y se gastan un pastizal en su vestuario. Y debe ser verdad, porque yo he visto por la calle a una señora con uno en su cochecito y os aseguro que no lo trataba como a un muñeco y no me pareció que fuera a recoger a su niña al cole con él, me temo que lo que pasa es que lo estaba paseando. Cuando la vi me quedé un tanto conmocionada porque no sabía de la existencia de esos "juguetes" hiperrealistas y como iba dormido me costó un rato tranquilizarme y comprobar que al niño no le pasaba nada, tan sólo que no era tal niño y por eso no respiraba.
Por casos patológicos como ese me parece que el tema puede ser un filón para pelis con trama fantasmagórica, truculenta o thrillers de corte psicológico. Ya veo la sinopsis en la carátula del dvd. "Donna, una joven maestra cuyo hijo acaba de desaparecer en extrañas circunstancias, recibe un misterioso paquete con un siniestro regalo... un reborn ensangrentado". Ya no sigo, que me embalo, y mi calenturienta imaginación no conoce límites. Por cierto, si veis alguna película con este argumento, no olvidéis decírmelo, para pedirme el Copyright, que está la cosita muy mala y no se pueden perder oportunidades de engordar a "la de Ubrique" (o sea, la cartera). Lo que quiero decir es que hasta esto se está deshumanizando. Me explico. ¿No sería mejor terapia ayudar a niños que realmente lo necesiten? Seguro que hay mil maneras de realizarse en el servicio a los demás y más productivas para los interesados y para la sociedad en general que alimentar el fetichismo montando numeritos con muñequitos de lujo vestidos de marca. Y luego se quejan de la Semana Santa. Por lo menos las cofradías hacen muchas obras de caridad, mantienen el patrimonio artístico y están proyectadas hacia los demás, amén de dar bastante dinero al país aunque sólo sea por el turismo que generan. ¿Cómo se critica eso y se comprende que un adulto trate a un pedazo de plástico (muy conseguido, por cierto, todo hay que decirlo) como a un ser humano? La verdad, salvando las distancias, yo le veo cierta similitud. Que no se ofenda nadie. Respeto el coleccionismo, comprendo los traumas y los problemas psicológicos, entiendo que los fabricantes de reborn también tienen que comer. Sólo quiero decir que de esto a tener robots que nos llamen "mami" -como en Inteligencia Artificial, de Spielberg- supliendo nuestras carencias afectivas sin las desventajas que conlleva la educación, con sus pataletas en la infancia y sus desencuentros en la adolescencia, hay sólo un paso. Qué grima...
No hay comentarios:
Publicar un comentario