miércoles, 20 de julio de 2016

Los hermanos "Ladrillo"

Hay que ver qué casas salen en las series americanas. Es que allí tiene jardín, sótano, desván y garaje hasta "el Tato". Ya supongo que en la realidad no será tan exagerado, pero los americanos -del Norte, ojo,  en el Sur, como en España, es otra cosa-, cuando se dedican a la ficción, en general, tratan de hacernos soñar, aun a riesgo de cargar un poco las tintas con el azúcar.  No en vano al cine siempre se le llamó algo así como fábrica de sueños. Los cineastas patrios son más de bajarte a la cruda realidad: a la infravivienda, al partidito, como llamamos en Cádiz a una especie de cuartito que se hacía en las azoteas y que aquí algunos desalmados consideran vivienda apropiada para familias con niños, etc... 
Que de vez en cuando es cierto que no viene mal un baño de realidad, vale, sea, pero yo, creo que ya lo he dicho alguna vez, el ínfimo ratito que saco para mirar de reojo la tele, francamente, prefiero alegrarme un poco la vista.
Me gusta mucho un programa que hay en el canal De Casa en el que dos hermanos  gemelos -creo que estos son canadienses, no me hagáis mucho caso- intentan convencer a parejas que buscan la casa de sus sueños de que lo que quieren tal y como lo quieren está muy por encima  sus posibilidades, y de que es mejor que compren una casa de segunda mano toda hecha polvo y que la reformen.  Un hermano es agente inmobiliario y el otro es contratista de obras.  Creo que los llaman los gemelos Scott, pero yo, que nunca me acuerdo de cómo era, (el espacio libre en mi disco duro no da para tanto, si quiero acordarme de todas las cosas que tengo que hacer en el día, no me queda otra que liberar memoria RAM) los  llamo "Hermanos Ladrillo". No sé si lo habéis visto, se llama precisamente así: "La Casa de tus Sueños". También tienen otro programa en el que ayudan a familias a reformar y redecorar su casa para aumentar su valor de venta y poder comprarse la casa que sueñan, siempre mejor, con más jardín o con su despachito o su salón de juegos, piscina, cocina "con isla", baño tipo SPA, vestidores... Vamos, todo lo que yo siempre soñé. Ese se llama "Vender para comprar". No veas cómo dejan las casas. Pasan de partidito a Palacio. Tienen un arte que no se puede aguantar (y encima son guapos y simpáticos).
Al ver los presupuestos que manejan  esas parejas, que suelen ser bastante jóvenes o esas familias que tienen trabajos normalitos,  de empleados, vamos, y las casas que consiguen, me asaltan muchas dudas de provinciana. La primera, ¿qué sueldazos tienen los jóvenes allí? La segunda, ¿cuán generosos son los bancos allí concediendo hipotecas? Y la última, ¿Cómo salen tan baratas en comparación con las nuestras esas casas? Ya sé que es cuestión de nivel de vida, de densidad de población, datos demográficos y de tipo macroeconómico  así como de índole cultural que,  evidentemente, marcan unas distancias insalvables entre el viejo y el nuevo mundo.  Mi marido dice que una cuestión importante en cuanto al coste de la reforma es que allí las casas son de madera, y obviamente, es más barato que el ladrillo.  Así se entiende también  que pase un huracán y no deje una pared en pie, claro, no todo van a ser ventajas...  Así visto, tendría que llamarlos "Hermanos palillo",  que rima con ladrillo y hace más honor a la verdad. 
Aunque, bien mirado, en verdad, no debería verlo más, ya  que lo único que consigo es acabar de una mala leche que pa qué... Apago la tele y me voy a colocar la ropa en mis mini armarios y me veo haciendo el Tetris poniendo pilas de ropa por aquí, montañitas por allá, perchas de esas que cogen cuatro o cinco pantalones o faldas, y la ropa de invierno en la parte más inaccesible en verano y viceversa... Cada vez que abro el armario voy con miedo a que se me desmorone toda la ropa encima. Me da más terror acercarme a arreglar la ropa que el típico monstruo ese que se supone que da tanto miedo a los niños americanos. Tengo un armario y medio (el arquitecto que diseñó mi casa decidió que el cuarto que ocupa mi hijo el mayor tuviera una columna que ocupa un tercio del armario empotrado) para tres niños... Le doy un premio a quien venga a mi casa y me arregle los armarios.  De verdad.  Es que hasta el pasillo de mi casa es estrecho. Y la cocina estaba bien cuando éramos dos, pero con cinco. .. 
Y en los supermercados, venga con los "formato ahorro" y las bolsas de naranjas de cinco kgs. A ver,  señores fabricantes, que no me entran ni en los armarios ni en los cajones de la nevera... Y cuando me entra la vena repostera, al final yo misma me obligo a cambiar de idea, porque sólo de pensar en la cantidad de cosas que tengo que mover para coger el instrumental necesario y que tengo que ponerme a pesar, amasar y batir con todos los tiestos,  que suelen estar dentro del horno, ciscados por la cocina, se me quitan las ganas... qué triste. ¿Soy la única que vive en una casa tamaño click de Playmovil? Luego nos dicen que hay que aumentar la población.  
También hay quien, para consolarte, te dice: "en verdad, las casas grandes son un rollo porque te hartas de limpiar". Eso seguro que lo dicen porque nunca han vivido como los piojos en costura... Al menos tendría sitio para pasar a limpiar. .. 
En fin, lo dicho, que esos programas y las revistas de decoración están contraindicadas para mí, que me irritan la hernia de hiato. Una de dos: o me quito de ver esos programas o emigro a Canadá, como es mi  plan si, por fin, los políticos que hablan de fomentar la natalidad pero no hacen casas grandes asequibles para las familias numerosas que no son del Opus, consiguen acabar  con las diputaciones...

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