Supongo que alguien para quien 20 euros son una cantidad ínfima, alguien que no pasa la última semana del mes con ese dinero en la cuenta, ni tiene que dejar a sus hijos en el comedor del colegio para que, al menos, tengan una comida decente al día, ni creo, por supuesto, que se trate de una viuda o unos abuelos cuya pensión sirve de sustento a, por ejemplo, una hija en paro, un hijo separado y dos nietos en edad escolar. No creo.
Hacía tiempo que quería hacer partícipe a mis amigos de mis reflexiones, y he creado este blog para dar rienda suelta a mi "teclorrea" impenitente
jueves, 30 de junio de 2016
20 euros
Supongo que alguien para quien 20 euros son una cantidad ínfima, alguien que no pasa la última semana del mes con ese dinero en la cuenta, ni tiene que dejar a sus hijos en el comedor del colegio para que, al menos, tengan una comida decente al día, ni creo, por supuesto, que se trate de una viuda o unos abuelos cuya pensión sirve de sustento a, por ejemplo, una hija en paro, un hijo separado y dos nietos en edad escolar. No creo.
miércoles, 29 de junio de 2016
Alas de murciélago
Entonces me he acordado de eso de las alas de murciélago. Yo no conocía ese término, fue mi padre el que tuvo la bondad de ilustrarme al respecto -qué puesto está, ¿eh?, es lo que tiene el leer todo lo que cae en sus manos-. Al parecer es un nuevo término -al menos lo es para mí- que se utiliza para designar esa carne que cuelga de la axila al codo y que se va alargando más y más conforme vamos cumpliendo años. Alas de murciélago. ¿A quién se le habrá ocurrido? No negaré que es bastante descriptivo. Pero ¿por qué a las huellas que va dejando la vejez en la mujer (especialmente en ellas, los hombres no se estropean, Sr ponen más interesantes...) se las compara con partes de animales? Patas de gallo, piel de pollo (o algo así, por lo visto es el término que han acuñado para los signos incipientes de la celulitis), arañitas vasculares, etc... En lugar de un cuerpo parece que llevemos encima una recova, vamos. Y encima, estamos marcadas como los artículos de los supermercados, porque no olvidéis que alrededor de los labios nos han colocado el código de barras. Qué arte tienen, oye, estos gurús de la cosmética. ¿Cuál será su próxima ocurrencia? ¿Llamar al pellejiyo ese que cuelga de la papada moco de pavo? A lo mejor ya tiene nombre y todo. Quizá hasta se llame así, no sé, no estoy tan al día en esto de la belleza.
En fin, que somos un expositor de casquería (un poco exótica, eso sí, porque en España no abundan las alas de murciélago en las carnicerías).
Pues ¿sabéis lo que os digo a todos? Que me encanta ver el paso de los años en mi piel. Adoro cuando mis hijos acarician mi frente con sus manitas y me preguntan: "Mamá, ¿qué son esas rayas que tienes en la frente?" Se refieren a las arrugas horizontales, las de cara de sorpresa por jugar con ellos al cucú-taaaa, aunque también las tengo de las verticales, pero esas me gustan menos, porque se me hacen cuando frunzo el ceño. Y de veras espero llegar a tener código de barras y patas de gallo, abundantes, porque dicen que salen de reírse, ojalá acabe tan apergaminada como la momia de Tutankamon. Y, ya de paso, unas enormes alas de murciélago que hayan volado mucho bailando con mis seres queridos antes de emprender el último vuelo. Ya lo dijo Adolfo Domínguez, ese artista con fobia a la tabla de planchar (mi alma gemela): "la arruga es bella"
Desde luego prefiero secarme al natural cual mojama a pasar por quirófano para acabar como la Barbie, sin arrugas pero con esa expresión prefabricada de sonrisa dolorosa (que los puntos tiran cosa mala). Lo dicho, a envejecer con "orgullo y satisfacción".
martes, 28 de junio de 2016
Compresas para "Batwoman"

Anuncios que, en mi opinión, además de insultar nuestra inteligencia, nos hacen un flaco favor a las mujeres, en cuyo día a día tienen pocas oportunidades de pasear flotando entre flores...
Y, por si con los anuncios de compresas, salva-slips, tampones y compresas también, pero de esas para pérdidas de orina no tuviéramos bastante, también somos las mujeres las afortunadas elegidas para promocionar los artículos para el estreñimiento: yogures, pastillas, microenemas y un sinfín de artículos escatológicos que el pudor y el sueño me impiden enumerar.
Sus creadores pueden decir: "los hombres no tienen la regla". Evidentemente. O "los hombres no están tan afectados por el estreñimiento". Vale. Que los hombres no tienen pérdidas de orina ya es más discutible, lo que pasa es que no usan compresas. Pero bueno, pase también. Pero que me digan, como he oído alguna vez, que es que el cuerpo de la mujer es más bonito que el del hombre para aparecer en ciertas situaciones, es el colmo. El que dice eso está pensando en el público masculino que se alegra la vista ante el televisor u hojeando revistas en la barbería. Yo le garantizo que a la mayoría de las mujeres nos alegra más ver un cuerpo masculino. De verdad.
Pero si, al final, honestamente hablando, es cierto que este tipo de artículos son en su mayoría de uso exclusiva o mayoritariamente femenino: ¡Señores encargados del marketing, por favor, esforzaos en no pintarnos como tontitas enajenadas o consumidoras de LSD!. ¡Hagan campañas de publicidad más inteligentes!. Y así vuestras sufridas compradoras se sentirán más identificadas y, no es que vayan a gastar más, puesto que, nos gusten o no dichos anuncios, no nos queda otra que pasar por el aro, pero al menos no sentiremos que nos toman por lelas. Sería muy de agradecer.
Y, por ende, no tendríamos que encontrarnos con escenitas como la última, que vi ayer y me quedé totalmente patidifusa y preguntándome a qué mente pensante se le habrá ocurrido que a las mujeres nos puede resultar útil que una compresa absorba el flujo bocaabajo... Que yo sepa, salvo algunas excepciones, como algunas que van pisando tres palmos por encima, de puro engreimiento, las féminas solemos andar con los pies en la tierra. No conozco ninguna mujer-murciélago (aunque, por lo visto alguna lumbrerita ha acuñado un nuevo término para denominar otro de los "signos de la edad" en la mujer, las alas de murciélago, mañana prometo hablar del tema, que da para mucho).
Igual es que la campaña va dirigida a Batwoman, como los superhéroes van de incógnito, a lo mejor estamos rodeados de ellos y no nos enteramos, vaya usted a saber...
lunes, 27 de junio de 2016
De lo políticamente correcto
Entonces caí. Al decir todos pensó que me refería a los hermanos y el padre, pero no a ella. Le expliqué la ahora antigua norma gramatical que decía que cuando se habla de un grupo variado de personas de ambos sexos, para abreviar, se puede utilizar, simplemente, el masculino. Ella se quedó conforme, pero yo, no. Lo que se me vino a la mente inmediatamente es: "ya me la han captado". Pensando, como si de miembros de una vulgar secta se tratara, en los partidarios de ese lenguaje tan políticamente correcto como gramaticalmente absurdo.
Anoche, en la tele, viendo los discursos post electorales tuve una buena ración de "todos y todas", "ciudadanos y ciudadanas", "partidarios y partidarias" y un largo etc. Menos mal que no llegaron al extremo de "votantes y votantas" (porque, al parecer, aún hay quien no sabe que la terminación "nte" siempre sirvió para ambos géneros, así, se decía "el o la presidente" y punto). No nos riamos, que no sería de extrañar, muchos de los que leéis esto recordaréis aquello de "jóvenes y jóvenas".
Sé que es lo que ahora se lleva, dicen que para que la mujer sea visible. Pero yo os juro que llevo cuarenta años siendo mujer con el lenguaje tradicional y nunca me sentí invisible. Pienso que la igualdad de género tiene que palparse en otras cosas, no en un lenguaje que, para no ser tachado de sexista, no hace otra cosa que derrochar tinta o saliva, según el modo de comunicarse. Qué despilfarro... (y que conste que sé que yo no me caracterizo precisamente por la brevedad en mis escritos). Debe ser agotador vocal y psicológicamente dar discursos estando pendiente de no ofender a nadie/nadia.
Lo siento, pero me parece una solemne tontería. El día que las madres españolas tengamos las mismas prestaciones por maternidad, desde el punto de vista económico y de permisos, que en los países nórdicos, sin que por ello, además, peligre ni su empleo ni sus posibilidades de promoción, por poner un ejemplo; cuando los sueldos en las empresas privadas sean efectivamente los mismos para hombres y mujeres sin camuflar diferencias salariales a través de distintas denominaciones de los puestos de trabajo (ejemplo: limpiadora vs. cristalero en la hostelería), por poner otro ejemplo, entonces tal vez hayamos alcanzado un poco más de igualdad.
domingo, 26 de junio de 2016
Bendita Inocencia

Pero lo que quería compartir, además de recomendar la actividad a todos los que tienen niños, si la repiten alguna vez, es lo que me pasó con mi hija de camino al Jardín. Iba dándome su manita, muy mona ella, con sus pantalones tobilleros de florecitas, su camiseta con una mariposa preciosa en tonos pastel y su lazo rosa, toda perfectamente conjuntada. Con su carita de princesa... Pa comérsela, vamos. Íbamos cantando las dos algo de la banda sonora de Frozen, como siempre, no cambia el disco ni aunque la maten, tengo cada palabra grabada en el córtex cerebral, se ha ido filtrando a través del cráneo cual tortura medieval (esa de la gota que iba cayendo a modo de estalactita en la cabeza hasta que la taladraba), ríete tú de Torquemada. Pues en esto que se detiene para soltarme, alto y claro, las siguientes palabras: "Mamá, espera, que voy a tirarme un peo".
Ahí queda eso. Toma ya... Qué fina, mi niña. Azorada, me apresuré a decir: "Qué vergüenza... niña, eso no se dice. Si tienes ganas, no hace falta que lo publiques a los cuatro vientos, hombre, por favor". Dos veinteañeros que estaban al lado se hartaron de reír (no era para menos). Otro super poder de estos angelitos: ponerte en ridículo.
Todo esto me lleva a cuestionarme esa máxima, muy de peli americana, de que pasear con niños ayuda a ligar. Será a los hombres, porque si yo llego a ir con esa intención que, obviamente, no, imaginad la situación... sin comentarios. Ay, mi niña, ¿cuanto le durará esta frescura, esa espontaneidad que sólo la inocencia puede dar? No lo sé, sea mucho o poco, a mí me parecerá un pestañeo y siempre me parecerá que ha sido demasiado corto, aunque en esta ocasión consiguiera sacarme los colores.
sábado, 25 de junio de 2016
Living la dolce vita.
viernes, 24 de junio de 2016
Y fueron felices, y comieron perdices ( y a mi no me dieron, porque no quisieron...).

jueves, 23 de junio de 2016
¡¡¡¡¡Otra vez con ondas surferas!!!!!
martes, 21 de junio de 2016
Superhéroes vs Supervillanos.
Seguimos yendo tarde. Estos niños... Pueden llevar todo el trimestre aguantando el tirón, sin ponerse malitos y llegar el día de la fiesta del cole y coger un fiebrón de esos que llenan el termómetro. También son capaces de programarse para impedir la realización de cualquier plan que nos propongamos. Como un estado febril que dura exactamente tres horas, justo lo imprescindible para que no puedas ir a un concierto -o que te tengas que volver una vez allí, incluso cuando el concierto lo das tú-... Debe ser una especie de superpoder. Como el de dejarte por mentirosa. Frases como: "Mi niño nunca come chucherías", "A mi niño no le gusta el queso", "Mi niña es un bicho, no para quieta ni un momento" retumban en tu cabeza cual tamtam indio mientras se te van subiendo los colores viendo a tu niño con un bocata de cabrales en una mano y un caramelo en la otra y a tu niña tranquilamente sentada haciendo un dibujo. Entretanto se agolpan en tu cabeza recuerdos de tu querido niño habiendo arcadas cuando le dabas a probar una piruleta con la intención de que las probara contigo antes de que lo hiciera solo o en el cole, o de tu niña, la tarde anterior abriendo el tapón de un envase de esos que desinfectan y dan color y olor al agua del inodoro y poniéndolo todo azul, o intentando sacar un protector de enchufe, o subiéndose a un banquito para alcanzar a saber qué... y tú, que antes sólo chillabas en contadas ocasiones, ya no es que grites, no, lo tuyo es puro berreo. A veces hasta llegas a plantearte si ese sonido ha salido de ti... Pero esa misma niña a la que no puedes dejar ni un segundo sola, que cada vez que te das la vuelta y sientes eso tan extraño, eso que sólo existe en tu hogar de madrugada: el silencio, es porque algún plan malévolo está ideando, esa misma que no te responde cuando empiezas a llamarla y que, de pura concentración, pega un respingo cuando la encuentras.
Esa niña, cuando la dejas con alguien sola, se porta cual angelito de Machín, y después tienes que aguantar ese fastidioso comentario: "hija, no sé de qué te quejas, con lo buena que es tu niña..." Niños, superhéroes dotados de los más peregrinos superpoderes que traeis de cabeza a vuestros padres como maltrechos supervillanos, nos vemos las caras en la próxima viñeta.
lunes, 20 de junio de 2016
Yo, de mayor, quiero ser Meryl Strip
Muy buenos días. Hoy voy más tarde. Ya ha amanecido, es tal mi falta de costumbre que hasta llevo puestas las gafas de sol. No es que se me hayan pegado las sábanas, es que mi niña ha amanecido malita 😢😢😢 y me ha tocado dejar al mayor en el cole antes de irme al tajo para que la enfermita y el benjamín no tuvieran que salir. Tiene un fiebrón de esos de garganta, las madres entenderéis perfectamente de lo que hablo. Pero no es sobre los problemas de logística que agobian a las madres trabajadoras de lo que quiero hablar, sino de la hermosa profesión de actor/actriz -seamos políticamente correctos/as-. Anoche, a las tantonas, cuando conseguí sentarme en el sofá (para doblar ropa, no creáis que para flojear, la ociosidad está hipervalorada, donde se ponga una buena pila de ropa para organizar que se quiten baños de burbujas, tumbonas y daiquiris) estaba terminando en la tele la peli musical Mamma mia, peli que, dicho sea de paso, me encanta. Y pensaba yo, qué guapos son todos, qué bien me lo pasé la primera vez que la vi... aunque tengo que reconocer que esa vez no conseguí verla entera, porque mi querido hijo el mayor, el del hockey, que entonces no tenía ni un añito, hizo sus necesidades por el filito del pañal, y como estaba sentado en el sofá, podéis imaginar que más bien vi la tapicería, las toallitas húmedas y el Febreze... Qué mono, él...
Bueno, que me desvío. La cuestión es que ese grupo de actores y actrices tan bien seleccionado (muy buen casting) además de hacernos pasar un buen rato, lo cual ya es de agradecer, sobre todo si antes has visto el telediario, nos alegran la vista y, encima ¡cantan bien!.
Adoro a Meryl Strip. Lo mismo te hace sacar la caja de Kleenex que te hace partirte la caja de risa. Encima ha sabido envejecer con elegancia. Olé por ella. Y lo dicho, hasta canta bien. Es que todos en ese reparto son agradables de oir, excepción hecha de mi adorado Pierce Brosnan, que no pasará a los anales de la historia por su voz pero, es que es tan absolutamente irresistible desde todos los puntos de vista posibles, que se lo perdono. Y ese Colin Firth, tan impecable siempre, tan british él... me encantan. Qué bonita debe ser esa profesión. Alguien dijo una vez: escoge un trabajo que te guste y nunca tendrás que trabajar. Gran verdad. Ese, desde luego, no es mi caso. Aunque preferiría tener que desplazarme con el equipo de grabación a rodar exteriores a la Provenza o pasar por peluquería y maquillaje o probarme el último modelito de Valentino para pasearme por la alfombra roja -qué dura, la vida del actor, no me extraña que algunos se quejen- yo sí tengo que trabajar, me espera una montaña de expedientes, así que os dejo. Pero que conste que me gustaría ser actriz, pero no una cualquiera, no, una de mis más admiradas: yo, de mayor, quiero ser Meryl Strip.
Amigos de Facebook, os presento mi Blog.
Al Alba, si los "chismes con teclado" lo permiten, nos vemos en el Camino.
domingo, 19 de junio de 2016
¡Manda caracoles!
No sé si recordáis un anuncio, no sé de qué, que comenzaba con un niño al que su padre, papel que encarnaba Antonio Resines, no había ido a animar en no sé qué partido. Y el niño, muy traumatizado, por supuestísimo, exclamaba: "¡Caracoles!"... Como en las películas americanas, esas que te pone Antena 3 en la sobremesa los fines de semana, basadas en hechos reales, muy lacrimógenas ellas, patrocinadas por Kleenex... No recuerdo lo que decía Resines, pero yo me vi reflejada en esa escena, cual dejá vu (la verdad es que no sé si se escribe así, para qué nos vamos a engañar). Mi hijo no mencionó al viscoso animal, más bien dijo: "Jopé" cuando intenté hacerle entender que era una paliza, que había que madrugar mucho, que sus hermanos no iban a aguantar cinco horas en el campo de hockey, dargán que yo estaba muy cansada, que era el único día que podía dormir un ratito más y que ya habría más campeonatos. Pero su carita de pena y, sobre todo, su apesadumbrada conformidad y estoicismo me tocaron el corazón y, después de haberle dicho que no, y de que saliera de casa dispuesto a comunicar al entrenador que él no podía ir, rápidamente pensé en un plan alternativo para que el día fuera un poco más soportable y no nos hiciera volver a mi marido y a mí con los papeles del divorcio: dejar a la niña con los abuelos y llevarme a los dos niños, el chico porque tiene que ir donde vayan mis tetas y el mayor por razones obvias. Así que he dormido un cuartito de hora más (hoy me he levantado a las seis), hemos liado el petate y aquí voy con más sueño que una espuerta de gatos chicos oyendo la incesante verborrea de mi niño, -no sé a quién habrá salido- cruzando los dedos por que el chico sepa apreciar las delicias del potito de ternera que le llevo (no ha probado ni uno hasta ahora, se los hago yo y los congelo), no vaya a darme la serenata y rezando por que se me alivie el dolor de espalda que tengo desde anoche y el de cabeza que me está entrando... Todo en aras a que el niño, cuando se haga mayor -ya sé que no me lo va a agradecer ni lo hago esperando que lo haga, de hecho, la semana que viene ni se acordará-, por lo menos, no termine yendo al psicólogo que, con acento argentino, tras varias sesiones de terapia llegue a la conclusión de que todo empezó cuando su madre frustró sus aspiraciones deportivas por no llevarlo al campeonato de marras, ¡caracoles!...
Experiencias auditivas, visuales y anímicas espeluznantes, de las que erizan los vellos de la nuca.
Aunque, si lo miras bien, esta mujer es, en realidad, una campeona. Coronaría varios rankings, incluso sin proponérselo. A la peor cantante, a la peor vestida, a la más hortera, choni, con pinta de putón verbenero, y un largo etc. Lo más lamentable y patético que he visto en mi vida, vamos. Estoy segura de que deja secuelas psicológicas (he oído que la va a fichar la C.I.A. para sus interrogatorios, es mucho más efectiva que un lavado de cerebro).
Encima dura cuatro largos minutos y pico. Debería llevar la advertencia: "Puede herir su sensibilidad" previa a su visionado. Porque ahora ¿quién me indemniza a mí ese sufrimiento?
Pero lo verdaderamente triste, y en esto sé que coincidireis conmigo, es que, aunque yo no volveré a verlo voluntariamente, no habrá quien me libre de oírlo en terrazas, coches a todo volumen, bares, tiendas, chiringuitos, saliendo de las casas... por doquier. Lo patético no es que haya seres como ella, haciéndonos a las mujeres burdo objeto sexista, carne de proxeneta, lo realmente perverso del tema es que haya tanta gente, y lo peor de todo, tanta mujer dispuesta a corearlo. Otro paso atrás en el buen gusto y en la lucha contra esa visión de la mujer-objeto, chicas. Gracias, Leticia, podías haberle ahorrado al mundo tamaña aberración.
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