Te levantas, mucho antes de despuntar el alba, te miras al espejo y esas dos canas cortitas y crespas, tipo Filemón Pi, te saludan. Sí, sí, esas mismas que se yerguen orgullosas e irreductibles en el centro de la raya de tu pelo, avanzadilla de la legión de ellas que se agazapan por las sienes y la nuca, dispuestas a tomar posesión de tu cabeza. Y entonces, mientras legañosa y con paso cansino recorres el pasillo -a tientas para no despertar a nadie- en dirección a la cocina para callar al tigre que ruge en tus tripas, oyes la voz de ese angelito (o demonio, según se mire) que desde tu hombro susurra en tu oído: "tendrías que arreglarte más, que siempre vas hecha un desastre"... Mientras devoras con idéntica fruición la tostada que el suplemento semanal del diario, lees que los pijamas masculinos inundan las pasarelas femeninas y que, si te falta el tiempo para tu "rutina de belleza" no hay nada mejor que tirar de ciertos truquillos como acostarte con el pelo en trenzas para despertarte con el peinado de moda, esto es: las "ondas surferas". Te vuelves al aseo para lavarte los dientes, domar aunque sea mínimamente esos pelos que quedaron como les pareció cuando anoche te acostaste sin secarlos, lavarte, vestirte, perfumarte y pasar una capa de bálsamo labial con color por tus labios, vamos, lo mínimo que se sirve en glamour mañanero y piensas: "qué pobre es mi rutina de belleza". Ya lista para tomar las calles, que están terminando de ponerse, te vuelves a mirar al espejo, ahora del ascensor, ves tú melena, ni rizada ni lisa, sino naturalmente ondulada, y descubres que, sin proponértelo, con el sólo cuidado de la madre naturaleza, llevas el peinado de moda, ya no es que te hayas peleado con los peines, es que llevas ondas surferas... ahí queda eso. Descubrir que tu habitual dejadez capilar este año está de moda no tiene precio y, por cierto, ya que estamos, no estaría tan mal que los pijamas tomarán verdaderamente las calles... así tendría un ratito más para dormir, sin tener que perder esos jugosos cinco minutos en vestirme...
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