Living la dolce vita.
Hoy al alba estaba plácidamente durmiendo en mi camita, sólo molestada por la charla nocturna de mi hijo el mayor, alguna tos de mi hija y la llamada del peque para su toma de madrugada. No iba en el bus. No iba al trabajo. A primera vista puede parecer que mi jornada, al no ser laboral iba a ser un remanso de paz. Nada más lejos de la realidad porque... Me acosté y me levanté con el firme propósito de ESTRENAR LA PLAYA. Y, contra todo pronóstico, lo hemos conseguido. Aquí estamos, con lo básico, cinco toallas, dos sombrillas, una silla, una hamaquita, bolsa térmica para las bebidas, cremas para todos, Kleenex, las llaves de casa, las del coche, tres euros, gorras, gafas de sol, ropa seca, los móviles y una pelota. Lo justito para pasar dos horitas sin mayores contratiempos. Lo justo, digo, porque hoy nos faltan tres sillas, la nevera, más dos bolsas de juguetes, dos bolsas de playa (hoy viene todo en una de esas de adas grandes del Carrefour, gran descubrimiento mío del año pasado, fruto de la misma urgencia de hoy), las gafas de bucear, la tablita de corcho, peines para todos, toallitas húmedas y algún pañal de repuesto. Total, cuatro cositas de nada. Detallitos sin importancia que hacen más confortable una jornada playera. Aquí estoy, escribiendo plácidamente tras, aproximadamente, veinte interrupciones -la niña tiene frío, se le caen los mocos, el peque vuelca la hamaquita, intenta comer arena, tiene hambre (a sacar la teta), mi marido no encuentra la crema...- Aaaaaaah, disfrutar de la playa... ¡qué placer! La playa con familia numerosa: todo comfort, todo relax, todo glamour. Me siento, más o menos como la modelo del anuncio ese entre los farallones de Capri, con Pavarotti cantando "Parlami d'amore, Mariu" de fondo. Sólo que estoy observando que mi ombligo, tras tres embarazos parece un pergamino... Bueno, ¿para qué nos vamos a engañar? Más bien recuerdo a la chirigota del Selu, la de las Maris en La Caleta, "Ahora sí que se está bien aquí", creo que se llamaba. Al menos, vocifero igual... Sólo me falta el bingo y la celulitis (todo se andará)
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