Hoy no sé si empezar agradeciendo a dos de mis amigas de Facebook el llamar mi atención sobre un nuevo video de YouTube o si plantearme si de verdad son mis amigas o me aprecian un poquito, al menos. Porque yo vivía feliz en mi mágico mundo de colores, ajena a la existencia de "ese video" hasta que lo vi, picada por el aguijón de la curiosidad, y alentada por mi marido, al que supongo a estas alturas arrepentido también de haberlo buscado. Me siento muy culpable por meterme con la pobre Florence Foster-Jenkins, habría que replantearse el ranking. Seguro que en el mundo digital hay muchos que la superan -la osadía no conoce límites-, este personaje al que me refiero, sin ir más lejos. ¡Ah! ¿Que no he dicho de quién se trata? De Leticia Sabater. Sí, sí, la de "mucha marchaaaa". A quien se le diga que ese fantoche empezó su "¿carrera?" enfocada al público infantil... Ya era horripilante entonces, pero es que va en picado, vamos. Yo siempre les digo a mis niños que no hay que tenerle miedo a nada; pues bien, Celia, Trini, queridas amigas: habéis conseguido que me acostara con miedo a las pesadillas, con la puñetera "¿salchipapa?"... Está visto que no me queréis bien...
Aunque, si lo miras bien, esta mujer es, en realidad, una campeona. Coronaría varios rankings, incluso sin proponérselo. A la peor cantante, a la peor vestida, a la más hortera, choni, con pinta de putón verbenero, y un largo etc. Lo más lamentable y patético que he visto en mi vida, vamos. Estoy segura de que deja secuelas psicológicas (he oído que la va a fichar la C.I.A. para sus interrogatorios, es mucho más efectiva que un lavado de cerebro).
Encima dura cuatro largos minutos y pico. Debería llevar la advertencia: "Puede herir su sensibilidad" previa a su visionado. Porque ahora ¿quién me indemniza a mí ese sufrimiento?
Pero lo verdaderamente triste, y en esto sé que coincidireis conmigo, es que, aunque yo no volveré a verlo voluntariamente, no habrá quien me libre de oírlo en terrazas, coches a todo volumen, bares, tiendas, chiringuitos, saliendo de las casas... por doquier. Lo patético no es que haya seres como ella, haciéndonos a las mujeres burdo objeto sexista, carne de proxeneta, lo realmente perverso del tema es que haya tanta gente, y lo peor de todo, tanta mujer dispuesta a corearlo. Otro paso atrás en el buen gusto y en la lucha contra esa visión de la mujer-objeto, chicas. Gracias, Leticia, podías haberle ahorrado al mundo tamaña aberración.
Aunque, si lo miras bien, esta mujer es, en realidad, una campeona. Coronaría varios rankings, incluso sin proponérselo. A la peor cantante, a la peor vestida, a la más hortera, choni, con pinta de putón verbenero, y un largo etc. Lo más lamentable y patético que he visto en mi vida, vamos. Estoy segura de que deja secuelas psicológicas (he oído que la va a fichar la C.I.A. para sus interrogatorios, es mucho más efectiva que un lavado de cerebro).
Encima dura cuatro largos minutos y pico. Debería llevar la advertencia: "Puede herir su sensibilidad" previa a su visionado. Porque ahora ¿quién me indemniza a mí ese sufrimiento?
Pero lo verdaderamente triste, y en esto sé que coincidireis conmigo, es que, aunque yo no volveré a verlo voluntariamente, no habrá quien me libre de oírlo en terrazas, coches a todo volumen, bares, tiendas, chiringuitos, saliendo de las casas... por doquier. Lo patético no es que haya seres como ella, haciéndonos a las mujeres burdo objeto sexista, carne de proxeneta, lo realmente perverso del tema es que haya tanta gente, y lo peor de todo, tanta mujer dispuesta a corearlo. Otro paso atrás en el buen gusto y en la lucha contra esa visión de la mujer-objeto, chicas. Gracias, Leticia, podías haberle ahorrado al mundo tamaña aberración.
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