martes, 21 de junio de 2016

Superhéroes vs Supervillanos.




Seguimos yendo tarde. Estos niños... Pueden llevar todo el trimestre aguantando el tirón, sin ponerse malitos y llegar el día de la fiesta del cole y coger un fiebrón de esos que llenan el termómetro. También son capaces de programarse para impedir la realización de cualquier plan que nos propongamos. Como un estado febril que dura exactamente tres horas, justo lo imprescindible para que no puedas ir a un concierto -o que te tengas que volver una vez allí, incluso cuando el concierto lo das tú-... Debe ser una especie de superpoder. Como el de dejarte por mentirosa. Frases como: "Mi niño nunca come chucherías", "A mi niño no le gusta el queso", "Mi niña es un bicho, no para quieta ni un momento" retumban en tu cabeza cual tamtam indio mientras se te van subiendo los colores viendo a tu niño con un bocata de cabrales en una mano y un caramelo en la otra y a tu niña tranquilamente sentada haciendo un dibujo. Entretanto se agolpan en tu cabeza recuerdos de tu querido niño habiendo arcadas cuando le dabas a probar una piruleta con la intención de que las probara contigo antes de que lo hiciera solo o en el cole, o de tu niña, la tarde anterior abriendo el tapón de un envase de esos que desinfectan y dan color y olor al agua del inodoro y poniéndolo todo azul, o intentando sacar un protector de enchufe, o subiéndose a un banquito para alcanzar a saber qué... y tú, que antes sólo chillabas en contadas ocasiones, ya no es que grites, no, lo tuyo es puro berreo. A veces hasta llegas a plantearte si ese sonido ha salido de ti... Pero esa misma niña a la que no puedes dejar ni un segundo sola, que cada vez que te das la vuelta y sientes eso tan extraño, eso que sólo existe en tu hogar de madrugada: el silencio, es porque algún plan malévolo está ideando, esa misma que no te responde cuando empiezas a llamarla y que, de pura concentración, pega un respingo cuando la encuentras.
Esa niña, cuando la dejas con alguien sola, se porta cual angelito de Machín, y después tienes que aguantar ese fastidioso comentario: "hija, no sé de qué te quejas, con lo buena que es tu niña..." Niños, superhéroes dotados de los más peregrinos superpoderes que traeis de cabeza a vuestros padres como maltrechos supervillanos, nos vemos las caras en la próxima viñeta.



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