Muy buenos días. Hoy voy más tarde. Ya ha amanecido, es tal mi falta de costumbre que hasta llevo puestas las gafas de sol. No es que se me hayan pegado las sábanas, es que mi niña ha amanecido malita 😢😢😢 y me ha tocado dejar al mayor en el cole antes de irme al tajo para que la enfermita y el benjamín no tuvieran que salir. Tiene un fiebrón de esos de garganta, las madres entenderéis perfectamente de lo que hablo. Pero no es sobre los problemas de logística que agobian a las madres trabajadoras de lo que quiero hablar, sino de la hermosa profesión de actor/actriz -seamos políticamente correctos/as-. Anoche, a las tantonas, cuando conseguí sentarme en el sofá (para doblar ropa, no creáis que para flojear, la ociosidad está hipervalorada, donde se ponga una buena pila de ropa para organizar que se quiten baños de burbujas, tumbonas y daiquiris) estaba terminando en la tele la peli musical Mamma mia, peli que, dicho sea de paso, me encanta. Y pensaba yo, qué guapos son todos, qué bien me lo pasé la primera vez que la vi... aunque tengo que reconocer que esa vez no conseguí verla entera, porque mi querido hijo el mayor, el del hockey, que entonces no tenía ni un añito, hizo sus necesidades por el filito del pañal, y como estaba sentado en el sofá, podéis imaginar que más bien vi la tapicería, las toallitas húmedas y el Febreze... Qué mono, él...
Bueno, que me desvío. La cuestión es que ese grupo de actores y actrices tan bien seleccionado (muy buen casting) además de hacernos pasar un buen rato, lo cual ya es de agradecer, sobre todo si antes has visto el telediario, nos alegran la vista y, encima ¡cantan bien!.
Adoro a Meryl Strip. Lo mismo te hace sacar la caja de Kleenex que te hace partirte la caja de risa. Encima ha sabido envejecer con elegancia. Olé por ella. Y lo dicho, hasta canta bien. Es que todos en ese reparto son agradables de oir, excepción hecha de mi adorado Pierce Brosnan, que no pasará a los anales de la historia por su voz pero, es que es tan absolutamente irresistible desde todos los puntos de vista posibles, que se lo perdono. Y ese Colin Firth, tan impecable siempre, tan british él... me encantan. Qué bonita debe ser esa profesión. Alguien dijo una vez: escoge un trabajo que te guste y nunca tendrás que trabajar. Gran verdad. Ese, desde luego, no es mi caso. Aunque preferiría tener que desplazarme con el equipo de grabación a rodar exteriores a la Provenza o pasar por peluquería y maquillaje o probarme el último modelito de Valentino para pasearme por la alfombra roja -qué dura, la vida del actor, no me extraña que algunos se quejen- yo sí tengo que trabajar, me espera una montaña de expedientes, así que os dejo. Pero que conste que me gustaría ser actriz, pero no una cualquiera, no, una de mis más admiradas: yo, de mayor, quiero ser Meryl Strip.
Hacía tiempo que quería hacer partícipe a mis amigos de mis reflexiones, y he creado este blog para dar rienda suelta a mi "teclorrea" impenitente
lunes, 20 de junio de 2016
Yo, de mayor, quiero ser Meryl Strip
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